jueves, 30 de abril de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
Instrucciones para divertirse en una tarde lluviosa.
1. Reuna a sus amigos.
2. Recorte una caja de cartón y dibuje una calle en perspectiva.
3. Rocíe aerosol para simular calles y cielos (si tiene tiempo puede incluso pintar nubes.
4. busque imágenes en Internet de edificios e imprímalos (la calidad no es muy importante) Proceda a recortar, pegar y divertirse (…Yey!)

5 . Añada color al gusto.

6. invite a algunos personajes de cartón a subir al escenario.

7. tome una fotografía

8. Y grabe un video de animación cuadro por cuadro con todos los juguetes que encuentre.
http://www.youtube.com/watch?v=co0cb7go5qM
2. Recorte una caja de cartón y dibuje una calle en perspectiva.
3. Rocíe aerosol para simular calles y cielos (si tiene tiempo puede incluso pintar nubes.
4. busque imágenes en Internet de edificios e imprímalos (la calidad no es muy importante) Proceda a recortar, pegar y divertirse (…Yey!)
5 . Añada color al gusto.
6. invite a algunos personajes de cartón a subir al escenario.

7. tome una fotografía

8. Y grabe un video de animación cuadro por cuadro con todos los juguetes que encuentre.
http://www.youtube.com/watch?v=co0cb7go5qM
Aclaro no ser el dueño de esa cuenta. Él es el creador de la magia de la animación cuadro por cuadro.
Will it blend? That is the question.
Visión remota 1 y 2.
Oda a la chatarra.
I’m through with helping the USSR.
Now Cold War is over.
There’s no one else to spy.
Llegué demasiado tarde para la Guerra fría. Ahora estos poderes sólo sirven para perder la vista en un punto de la pared y desaparecer la realidad alrededor por un instante ¿A donde ir? No quiero ver gente, quiero el oxido metálico y el polvo en los vidrios y telarañas en las esquinas ¿Qué tienen esos sitios abandonados? No lo sé. Pero no quisiera estar en ningún otro lugar.
I’m through with helping the USSR.
Now Cold War is over.
There’s no one else to spy.
Llegué demasiado tarde para la Guerra fría. Ahora estos poderes sólo sirven para perder la vista en un punto de la pared y desaparecer la realidad alrededor por un instante ¿A donde ir? No quiero ver gente, quiero el oxido metálico y el polvo en los vidrios y telarañas en las esquinas ¿Qué tienen esos sitios abandonados? No lo sé. Pero no quisiera estar en ningún otro lugar. Tal vez tendremos que entrar por terreno hostil, ya sea una entrada siniestra con juguetes decapitados y bicicletas volteadas y enlodadas; o angostos salones vacíos que tienen el hedor de baño de vagabundo. Esquiva las heces en el suelo y los recibos y facturas usados como papel higiénico, aguanta la respiración y trepa la pared. Detrás esta el tesoro de chatarra. Teléfonos gordos y negros, maquinas de fax, maquinas de escribir, maquinas para calcular números, maquinas para pesar maquinas. E.P.D. Bombillas, fusibles, tornillos rojizos y rasposos.Un perro murió y se deshizo justo en medio de la bodega, dejó su esqueleto integro, como salido de un museo de historia natural.
Ayuda tener de fondo un día lluvioso, el sol no se lleva bien con un lugar fantasma. Ayuda también una mochila llena de cervezas. Tener cuidado al pisar suelo quebradizo, debilitado poco a poco por las goteras.
¿Romper vidrios? Sí, puede ser. Pero depende de la cara del lugar. A veces es como incrustar tu puño directo entre las cejas de todos los insufribles payasos farsantes de afuera, puedo escuchar el sonido de sus caras resquebrajándose en el estruendo del cristal. A veces se siente como tirarle los dientes a puñetazos a una pobre ancianita y simplemente no puedo. Otras veces tan sólo son vidrios rotos. Todo depende del estado de animo, supongo.
Así que ¿por qué quedarse en este tedioso lugar? cuando podemos refugiarnos de la lluvia de aburrimiento dentro de unas torres oxidadas en Polonia; o en el esqueleto de una difunta termoeléctrica canadiense.
Lo acondicionaremos para que las niñas puedan entrar con facilidad, y más tarde convenceremos a todos de ir allá; llenaremos un viejo y empolvado mingitorio de cervezas y esperaremos que la estructura no se nos venga encima. Quemando partes del edificio para tener luz y calor mientras alguien canta, quizá de forma premonitoria:
winos throwing Frisbees at the sun
put my soul between a bun
now I'm hungry now I'm drunk
put my soul between a bun
now I'm hungry now I'm drunk
now I'm running like a flaming pig
Fácilmente podría acomodarme en este lugar. Basta con poner un colchón frente a esta hermosa vista. Podemos conseguirnos unas marcadoras de gotcha, y hacer de este terreno el lugar ideal para una batalla campal. Me abriría campo por entre el pasto crecido y amarillento y me escondería de las balas tras la vieja carcasa de lo que alguna vez fue un auto.Y si las cervezas se pasan de la cuenta y estoy a punto de dormirme, me tiraré un clavado al lago negro como tinta china. Y el agua helada me hará regresar sobrio a la orilla Y más despabilado que nunca intentaré prender un cigarro. Pero es inútil, todos están arruinados.
Nitemare Hippy Girl
martes, 28 de abril de 2009
Tengo escáner de nuevo.
Y todo el tiempo del mundo para usarlo una y otra vez.A su derecha se encuentra, damas y caballeros, el ala dedicada a los conejos.
Comentarios del autor: Haría un bonito tatuaje con los retoques adecuados ¿Alguien quiere comprarme el photoshop, o más bien, una compu nueva a la que le quepa photoshop?... ¿Nadie?
El museo de salón de clases
La verdad es que extraño un poco la escuela. Pienso en eso ahora, ya lo había pensado antes. Creo firmemente en dos cosas: primero, que la única razón por la que no deserté de la escuela años atrás es por el dibujo; y dos, que todos esos años de dibujar en clase fueron los que me dieron la habilidad de dibujar hoy en día. Agradezco a todos y cada uno de los maestros aburridos, frustrados y adictos a divagar de un tema a otro, por haberme dado el tiempo y las circunstancias necesarias para desarrollar mi técnica.Hablo en serio. Un salón de clases + un maestro aburrido = Ambiente perfecto para dibujar. Mientras más nefasto el maestro, mejor y más detallado el dibujo. Me refiero a esos maestros que confunden el aula escolar con el consultorio de un psicólogo; esos que escupen cuanta pendejada se les venga a la mente y hablan y hablan porque no tienen a nadie más que los escuche. Tuve mi primer maestro de esos en quinto de primaria. El idiota tenía que enseñarnos geografía pero en vez de eso nos contaba de cómo subió al Iztaccihuatl cuando era joven y perdió a dos compañeros, y luego la virgen se le apareció o una mamada por el estilo. El caso es que nunca daba clases y en vez de eso sólo se vanagloriaba frente a nosotros. Él es el primero en una larga fila que aun no termina.
Hay dos opciones: Escuchar al maestro y desear estar muerto, o bien, dibujar y hacer que la voz del maestro se convierta en una voz como la de los maestros de Charlie Brown. La cosa esta en levantar de vez en cuando la mirada, verlo a los ojos como si se estuviera aprendiendo una valiosa lección, asentir de vez en cuando y regresar a dibujar. Preferentemente atrás para que el maestro piense que uno esta tomando nota de todo el conocimiento de vida que esta transmitiendo.
Recientemente, en mis últimos días en la universidad, me he empezado a poner nostálgico ¿Dónde dibujaré ahora? Claro, puedo hacerlo en cualquier parte. En mi casa, en la calle, pero todo siempre esta lleno de distracciones. Un salón silencioso (a excepción del idiota que habla y habla) en el que no te puedes parar o hacer nada, eso es lo que extrañaré.
Y sí, a medida que los semestres avanzan y las materias se vuelven cada vez más insulsas y ridículas, más dibujos van saliendo: Hitler Bunny, sí, sé que la suástica esta al revés pero son conejos, así que eso debería ser lo menos importante.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Estoy aburrido...

Aburrido, aburrido, aburrido, aburrido. La sensación llega a ser aplastante y se vuelve aún más molesta cuando me recuerdo a mi mismo que tengo muchas cosas que hacer. Bueno, no tengo que hacerlas. Quiero hacerlas. Pero si aun en la cotidianeidad de la vida diaria, algunas de estas cosas parecen mundanas; ahora que estamos en la antesala del Apocalipsis, creo que a veces me parecen ridículas.
2012. De repente fue 2012. Yo no recuerdo a nadie mencionar el 2012 antes de que llegara el 2000. Y el 2000, bueno, uno lo entiende. Un número tan cerrado luce cool. ¿2002? Suena bien, es simétrico. Pero 2012 simplemente no me parece una fecha atractiva para el fin del mundo. He tratado de no ponerme apocalíptico con esto de la epidemia, pero ayer me desperté con un temblor (Sí, a esa hora, me duermo muy tarde por el puente) y me dije a mi mismo: Bueno, ok, tal vez sí es fin de los tiempos.
No voy a caer en pánico, soy muy flojo para eso. Me limitaré a decir que para ser el fin del mundo, es algo aburrido. Sea cual sea la situación, el gobierno suspendió clases hasta el seis. Después de eso:
a) Todo regreso a la normalidad y la influenza sólo se queda en los chistes que la gente va a inventar (Ya escuche algunos bastante malos).
b) Los infectados se transforman en zombies y me veo protagonizando mi propia película de acción huyendo hacia algún paraíso tropical inhóspito.
Como sea, la cosa es que los diez días de encierro son irrefutables. Todo esta cerrado y la gente con cubre bocas no produce nada de confianza.
No diré que lo odio. Es una extraña sensación el estar confinado a un sitio la mayor parte del día. El encierro hace cosas graciosas con la gente. Calculo que para el próximo lunes ya voy a estar como Martin Sheen al principio de Apocalypse Now, dando vueltas y bailando y rompiendo espejos a puñetazos.
-¡El horror, el horrorrr!
Nah, no creo llegar a ello realmente: Me mantengo ocupado en múltiples actividades. Mi casa crea un ambiente ideal, no lo había notado hasta hace poco pero realmente tiene el tipo de casa de asesino serial. Quiero decir que si vieran mi casa en un documental de televisión y les dijeran que ahí vivió Ed Gein, podrían creerlo fácilmente. No tanto porque sea escabrosa, sino por todas las cosas viejas, chatarra, papeles, polvo sobre polvo. Con la imaginación adecuada uno puede hacer casi de todo por aquí.
En fin, otra de las actividades con la que pretendo mantenerme ocupado (hasta que repentinamente muera) es revivir este blog. Deje de escribir hace mucho. Lo sé. La cosa es que siendo honestos, no me fascina la idea los blogs. Tal vez tenga que ver con el hecho de que mi computadora es lenta y siempre postear resulta fastidioso.
Pero en fin, si es el final de la raza humana, al menos subiré todos los dibujos y pensamientos que pueda.
Y si nos vamos cronológicamente, creo que es necesario empezar con el esténcil del cubo. Si bajan algunos posts verán que ya había hablado de hacerlo desde hace mucho. Y de hecho ya hace mucho que los puse.
El primero en mi garaje.
2012. De repente fue 2012. Yo no recuerdo a nadie mencionar el 2012 antes de que llegara el 2000. Y el 2000, bueno, uno lo entiende. Un número tan cerrado luce cool. ¿2002? Suena bien, es simétrico. Pero 2012 simplemente no me parece una fecha atractiva para el fin del mundo. He tratado de no ponerme apocalíptico con esto de la epidemia, pero ayer me desperté con un temblor (Sí, a esa hora, me duermo muy tarde por el puente) y me dije a mi mismo: Bueno, ok, tal vez sí es fin de los tiempos.
No voy a caer en pánico, soy muy flojo para eso. Me limitaré a decir que para ser el fin del mundo, es algo aburrido. Sea cual sea la situación, el gobierno suspendió clases hasta el seis. Después de eso:
a) Todo regreso a la normalidad y la influenza sólo se queda en los chistes que la gente va a inventar (Ya escuche algunos bastante malos).
b) Los infectados se transforman en zombies y me veo protagonizando mi propia película de acción huyendo hacia algún paraíso tropical inhóspito.
Como sea, la cosa es que los diez días de encierro son irrefutables. Todo esta cerrado y la gente con cubre bocas no produce nada de confianza.
No diré que lo odio. Es una extraña sensación el estar confinado a un sitio la mayor parte del día. El encierro hace cosas graciosas con la gente. Calculo que para el próximo lunes ya voy a estar como Martin Sheen al principio de Apocalypse Now, dando vueltas y bailando y rompiendo espejos a puñetazos.
-¡El horror, el horrorrr!
Nah, no creo llegar a ello realmente: Me mantengo ocupado en múltiples actividades. Mi casa crea un ambiente ideal, no lo había notado hasta hace poco pero realmente tiene el tipo de casa de asesino serial. Quiero decir que si vieran mi casa en un documental de televisión y les dijeran que ahí vivió Ed Gein, podrían creerlo fácilmente. No tanto porque sea escabrosa, sino por todas las cosas viejas, chatarra, papeles, polvo sobre polvo. Con la imaginación adecuada uno puede hacer casi de todo por aquí.
En fin, otra de las actividades con la que pretendo mantenerme ocupado (hasta que repentinamente muera) es revivir este blog. Deje de escribir hace mucho. Lo sé. La cosa es que siendo honestos, no me fascina la idea los blogs. Tal vez tenga que ver con el hecho de que mi computadora es lenta y siempre postear resulta fastidioso.
Pero en fin, si es el final de la raza humana, al menos subiré todos los dibujos y pensamientos que pueda.
Y si nos vamos cronológicamente, creo que es necesario empezar con el esténcil del cubo. Si bajan algunos posts verán que ya había hablado de hacerlo desde hace mucho. Y de hecho ya hace mucho que los puse.
El primero en mi garaje.
No han corrido con suerte, ninguno de los fotografiados. El primero fue puesto en el instituto de psiquiatría de la UNAM, pero seguro pensaron que era algo de pésimo gusto. Lo borraron al instante y lo mismo pasó con uno hecho en la cafetería del anexo de ingeniería ( y que bueno, porque le habían pintado consignas del cgh a un lado y no simpatizo con esos weyes), y en la entrada de la facultad de ciencias. No duraron casi nada.viernes, 6 de febrero de 2009
Un Basset llamado Ringo

No quiero hablar mucho de este dibujo en particular. La verdad no sé que decir. La gente es muy afecta a decir siempre lo mucho que sus mascotas les cambian la vida y la verdad decirlo aquí ya se me hace realmente un cliché muy grandote, aparte aunque tratara de explicarme lo mejor posible creo que no hay forma de poner en palabras la relación que se tiene con un perro.
Pongámoslo así: Termina un tedioso, monótono y aburridísimo día escolar cualquiera y llego a casa. Para él no ha sido mejor la cosa, lleva horas encerrado y sin nada que hacer, todo el día echado como un tapete peludo y orejón. Me ve y mueve la cola como loco. Salimos al parque, lo suelto y dejo que corra, olfateé el pasto, los árboles y los traseros de otros perros, mientras yo lo sigo como su mayordomo -guardaespaldas –papá, me trepo a uno que otro árbol hasta que mis manos tienen rasponcitos y están impregnadas de delicioso olor a resina. En cuestión de una hora los dos nos sentimos más tranquilos y regresamos a casa para comer.
No podría ponerlo de manera más simple.
Pongámoslo así: Termina un tedioso, monótono y aburridísimo día escolar cualquiera y llego a casa. Para él no ha sido mejor la cosa, lleva horas encerrado y sin nada que hacer, todo el día echado como un tapete peludo y orejón. Me ve y mueve la cola como loco. Salimos al parque, lo suelto y dejo que corra, olfateé el pasto, los árboles y los traseros de otros perros, mientras yo lo sigo como su mayordomo -guardaespaldas –papá, me trepo a uno que otro árbol hasta que mis manos tienen rasponcitos y están impregnadas de delicioso olor a resina. En cuestión de una hora los dos nos sentimos más tranquilos y regresamos a casa para comer.
No podría ponerlo de manera más simple.
miércoles, 28 de enero de 2009
¡¡¡BUILDING BOTS!!!
Parecen el resultado de alguien que se puso a fumar mota mientras veía repeticiones de los Transformers pero en realidad los Building Bots existen y a quien lo dude, puede ir a Acapulco a confirmarlo.
Así es, hice el dibujo en estas pasadas vacaciones decembrinas durante mi estancia familiar en Acapulco. Mi mamá es capaz de vender un riñón con tal de llevarnos a mis hermanos y a mí, le encanta, y después de varias veces se ha vuelto algo bastante familiar. Quiero decir que todos los años es lo mismo y eso me agrada. Mismo hotel con los mismos huéspedes del año anterior y del anterior: el gringo viejo que se unta demasiado bronceador y acaba pareciendo una estatua oxidada de cobre, las señoras con las piernas pálidas y celulíticas, las familias de judíos ortodoxos que no se quitan la kipá ni para aventarse clavados en la alberca. La misma banda tocando en el bar del lobby por las noches con la misma cantante que igual puede cantar canciones de la Sonora Santanera como de los Rolling Stones sin perder en ningún momento el estilo y siempre con un ritmo demasiado contagioso; y como olvidar al mismísimo viejito extranjero que todos los años baja a ver a la banda y a contribuir de cierta manera tocando la campana al ritmo de la salsa, la cumbia, el merengue o lo que le pongan que le haga olvidar las frías y lejanas tierras de las que seguro proviene.
Uno ve al viejito cada año emocionadísimo tocando la campana con la baqueta y moviéndose al ritmo del “Yerberito Moderno”. Si yo me emociono de oír la huarachera cubana de Celia Cruz, imagínense alguien que viene de países nórdicos en los que ni siquiera sale el sol.
… Y así es como uno se desvía del tema y termina hablando de una cosa totalmente distinta. Con todo eso sólo quiero ilustrar un poco el ambiente de mis navidades. Una rutina que me agrada bastante, y parte de esa rutina es tener una habitación en un piso alto. En serio, mi madre saca su lado rudo cuando se trata de los cuartos del hotel; puede pasar horas en la recepción del lobby peleándose y sin moverse hasta que le den una habitación en los pisos altos (para la vista) y del lado derecho (para que no de el sol todo el jodido día). Todo aquel que sepa quien es Lois, la madre de Malcolm podrá imaginarse a mi mamá de una forma más clara.
Así es, hice el dibujo en estas pasadas vacaciones decembrinas durante mi estancia familiar en Acapulco. Mi mamá es capaz de vender un riñón con tal de llevarnos a mis hermanos y a mí, le encanta, y después de varias veces se ha vuelto algo bastante familiar. Quiero decir que todos los años es lo mismo y eso me agrada. Mismo hotel con los mismos huéspedes del año anterior y del anterior: el gringo viejo que se unta demasiado bronceador y acaba pareciendo una estatua oxidada de cobre, las señoras con las piernas pálidas y celulíticas, las familias de judíos ortodoxos que no se quitan la kipá ni para aventarse clavados en la alberca. La misma banda tocando en el bar del lobby por las noches con la misma cantante que igual puede cantar canciones de la Sonora Santanera como de los Rolling Stones sin perder en ningún momento el estilo y siempre con un ritmo demasiado contagioso; y como olvidar al mismísimo viejito extranjero que todos los años baja a ver a la banda y a contribuir de cierta manera tocando la campana al ritmo de la salsa, la cumbia, el merengue o lo que le pongan que le haga olvidar las frías y lejanas tierras de las que seguro proviene.
Uno ve al viejito cada año emocionadísimo tocando la campana con la baqueta y moviéndose al ritmo del “Yerberito Moderno”. Si yo me emociono de oír la huarachera cubana de Celia Cruz, imagínense alguien que viene de países nórdicos en los que ni siquiera sale el sol.
… Y así es como uno se desvía del tema y termina hablando de una cosa totalmente distinta. Con todo eso sólo quiero ilustrar un poco el ambiente de mis navidades. Una rutina que me agrada bastante, y parte de esa rutina es tener una habitación en un piso alto. En serio, mi madre saca su lado rudo cuando se trata de los cuartos del hotel; puede pasar horas en la recepción del lobby peleándose y sin moverse hasta que le den una habitación en los pisos altos (para la vista) y del lado derecho (para que no de el sol todo el jodido día). Todo aquel que sepa quien es Lois, la madre de Malcolm podrá imaginarse a mi mamá de una forma más clara.
Siempre lo consigue, y algo que sobresale de la vista de esos cuartos es que justo enfrente de la ventana hay unos imponentes departamentos (seguramente de magnates judíos, narcotraficantes o una extraña mezcla de ambos) que para mí siempre han parecido tres gigantes robóticos con muy mala cara. El dibujo es fiel a las construcciones originales, lo juro, quizá sólo torcí una línea por aquí y otra por allá pero no agregué ni quité nada. Es una lastima, tomé una foto de los edificios con el celular de mi madre, pero murió pocos días después y con el se llevó la foto (y la fe de mi madre en la tecnología).
¡Son los Building Bots! Imponentes de día y especialmente aterradores de noche, cuando prenden todos sus rostros con luces rojas para el tráfico aéreo.
¡Son los Building Bots! Imponentes de día y especialmente aterradores de noche, cuando prenden todos sus rostros con luces rojas para el tráfico aéreo.
(Nota: A esto me recuerda el viejito huapachoso de la campana tocando en el lobby hasta altas horas de la noche con la banda: http://mx.youtube.com/watch?v=_Mie9hhQTUM&feature=related. Lástima que no encontré la versión completa, malditos derechos de autor de youtube )
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ACTUALIZACION DE ÚLTIMA HORA: Me costó algo de trabajo pero ahi los tienen http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=761076 ¡Los Verdaderos Building Bots! De verdad ¿Hay algo que no se pueda encontrar en internet?

martes, 27 de enero de 2009
Un pequeño simio pirata

Realmente este no necesita una larga historia de por medio ¿cierto? Sólo me encantan los monos. Siempre he querido un pequeño capuchino para tenerlo de mayordomo.
Creanlo o no, esto y unos raquiticos apuntes que no sobrepasan la media cuartilla, son lo unico que hay en mi cuaderno de último semestre...
viernes, 23 de enero de 2009
Chaplin de nuevo

Todo empieza a cierta hora de la noche. Pasó ayer y pasó antier, y posiblemente ya haya pasado muchas veces antes. Quiero ir a poner un stencil, solo. Los últimos los he puesto en compañía y esto es muy diferente, el nerviosismo no es tanto. Ir por tu cuenta es una experiencia distinta, una mezcla de adrenalina y temor intenso, pánico, que se deshace por completo en el momento de acabar el dibujo y se transforma automáticamente en todo lo contrario: satisfacción, alegría, la sensación de saber que hice algo más con mi día que ver videos en Youtube y pendejear en Internet.
Suena como algo hermoso. Pero en este momento son las doce y algo de la noche. Bien podría quedarme un rato sin hacer nada, bañarme y dormir o subir a ver la tele. Afuera esta frío y vacío, y si quiero poner un dibujo voy a tener que caminar unas cuadras helándome las manos por cargar un pedazo de cartón lleno de cinta adhesiva –el estuche que generalmente resguarda mis dibujos- y exponerme a todo tipo de cosas.
Pero he pospuesto esta operación por mucho tiempo y no pienso hacerlo de nuevo esta noche. Acomodo todo lo necesario: los cartones, el esténcil, cinta gris, guante de látex, mascarilla y una lata negra y una blanca. Hecho todo a la mochila y le pongo mas cinta a los pedazos de cartón para sellarlo. La imagen de Chaplin es muy grande y tengo que resignarme a que parte de su cabeza y su sombrero queden desprotegidos, fuera del cartón.
Me quedo parado en la puerta de mi casa, tengo todo el equipo encima. Estoy como petrificado porque gran parte de mi quiere tirar todo al suelo y dormir. Un borracho podría atropellarme, unos polis podrían encontrarme sospechoso y después podrían treparme a su patrulla y desaparecerme para siempre, un montón de zombies podrían atacarme, o que tal una jauría de perros callejeros nocturnos, hay tantas cosas que podrían pasar. Pero termino obligándome a abrir la puerta. Calculo media hora para llegar al lugar, una hora para ponerlo y otra media para regresar sano y salvo. “Estarás en casa para las dos y media, tres a lo mucho” me digo a mi mismo para darme ánimos. Ya cerré la puerta y empecé a caminar, lo difícil era salir, una vez andando todo fluye como agua.
Suena como algo hermoso. Pero en este momento son las doce y algo de la noche. Bien podría quedarme un rato sin hacer nada, bañarme y dormir o subir a ver la tele. Afuera esta frío y vacío, y si quiero poner un dibujo voy a tener que caminar unas cuadras helándome las manos por cargar un pedazo de cartón lleno de cinta adhesiva –el estuche que generalmente resguarda mis dibujos- y exponerme a todo tipo de cosas.
Pero he pospuesto esta operación por mucho tiempo y no pienso hacerlo de nuevo esta noche. Acomodo todo lo necesario: los cartones, el esténcil, cinta gris, guante de látex, mascarilla y una lata negra y una blanca. Hecho todo a la mochila y le pongo mas cinta a los pedazos de cartón para sellarlo. La imagen de Chaplin es muy grande y tengo que resignarme a que parte de su cabeza y su sombrero queden desprotegidos, fuera del cartón.
Me quedo parado en la puerta de mi casa, tengo todo el equipo encima. Estoy como petrificado porque gran parte de mi quiere tirar todo al suelo y dormir. Un borracho podría atropellarme, unos polis podrían encontrarme sospechoso y después podrían treparme a su patrulla y desaparecerme para siempre, un montón de zombies podrían atacarme, o que tal una jauría de perros callejeros nocturnos, hay tantas cosas que podrían pasar. Pero termino obligándome a abrir la puerta. Calculo media hora para llegar al lugar, una hora para ponerlo y otra media para regresar sano y salvo. “Estarás en casa para las dos y media, tres a lo mucho” me digo a mi mismo para darme ánimos. Ya cerré la puerta y empecé a caminar, lo difícil era salir, una vez andando todo fluye como agua.

Y ahí voy, cargando la mochila y con el cartonzote bajo el brazo del que asoman los ojos de Chaplin como queriendo espiar lo que pasa en el trayecto. No mucho, camino rápido porque no quiero toparme con coches o personas caminando. Y resulta por unos minutos. No hay nadie en la calle, sólo se escucha el barullo de todo lo que pasa en la ciudad. No importa a que distancia estén los coches. Pueden estar sobre periférico a la altura del Estadio Azteca (muy lejos de aquí) y aun así, todo esta tan muerto por aquí que el sonido llega con claridad.
Voy nervioso, el viaje de ida siempre es así. Sin embargo tiene su encanto, camino pensando muchas cosas. El poli de una caseta de seguridad esta haciendo sentadillas, o algo así. Se agacha y luego se levanta de nuevo levantando las manos y con una cara que deja ver el trabajo que le está costando; lo hace muy rápido, eso sí. Desde que lo veo a la distancia hasta que lo paso debió haberse levantado y agachado veinte veces. No me ve, esta muy entrado poniéndose en forma. Realmente a estas horas soy como un fantasma, nadie me ve, quizá ya van veinte minutos de recorrido y nadie, ni siquiera un perro me ha visto. De noche todo es muy distinto. Los sonidos llegan de todas partes. Escucho, por ejemplo, el sonido de llantas pasando rápidamente por encima de vibradores (¡TRRRRR!) Creo que son los de insurgentes, esta muy lejos pero se escuchan fuertes y claros. Igual que el sonido de las torres de luz que atraviesan la calle, son de esas gigantescas y el sonido de la energía es tanto que asusta. Asusta y a la vez fascina, pero igual paso rápido porque no debe estar chido electrocutarse (a menos que seas Flash).
Después de una subida empinada llego al lugar pensado. Es un edificio abandonado frente al CCH Sur. Ha estado ahí desde que tengo uso de razón. Lo dejaron en obra negra porque el ingeniero seguramente era un imbécil y lo hizo todo mal, tan mal que desde hace años los pisos se ven sumamente doblados, curvos. Siempre he pensado que esa cosa se va a caer en cualquier momento, con cualquier temblorcito, sólo espero que no ocurra en la próxima hora.
Entrar es complicado, hay una reja, y no es que sea muy difícil de saltar, pero el esténcil me estorba mucho y no hallo manera de pasarlo sin maltratarlo. Logro cruzar con dificultades justo a tiempo para evitar la primera patrulla de vigilancia que veo. Tuve que cruzar a unos metros del edificio y atravesar un lote baldío lleno de “malas mujeres” (Esas hierbas que queman como putos sopletes con solo rozarlas, Ortigas creo que es su nombre real) Me quemé, dos veces, pero ya en el lugar sólo es cosa de desempacar y ordenar todo.
Agito la lata blanca y pongo una capa grande para fondear, y hasta que termino y me mareo un poco, me doy cuenta de que otra vez olvide la mascarilla, y esta vez es más peligroso, porque el lugar es una columna a un bueno metro y medio de altura, no mucho, pero abajo hay rocas y botellas y si quieren que les diga la verdad, no me encanta la idea de caerme de ningún lado. Todo se vuelve un poco sistemático, mi cerebro se tiene que poner en modalidad de “concéntrate en lo que haces, hazlo por pasos y ¡No te caigas!”. Sacar la mica- pegar la mica- esconderse del auto que viene (pasó rápido e iba en su pedo)- Agitar negro- echar un chorro- volver a esconderse (esta vez si es patrulla, siempre van muy lento y eso aterra un poco)… Y en fin, esto se repite infinidad de veces hasta que arranco la mica y veo el resultado. Después de guardar todo bajo de la plataforma y miro el dibujo desde el suelo. Luego me las veo negras de nuevo para salir con la mica intacta. Lo veo desde el otro lado de la calle por un momento y pienso en volver mañana para tomarle unas fotos con luz de día. Camino de regreso, como dije, el regreso siempre es lo mejor.
Voy nervioso, el viaje de ida siempre es así. Sin embargo tiene su encanto, camino pensando muchas cosas. El poli de una caseta de seguridad esta haciendo sentadillas, o algo así. Se agacha y luego se levanta de nuevo levantando las manos y con una cara que deja ver el trabajo que le está costando; lo hace muy rápido, eso sí. Desde que lo veo a la distancia hasta que lo paso debió haberse levantado y agachado veinte veces. No me ve, esta muy entrado poniéndose en forma. Realmente a estas horas soy como un fantasma, nadie me ve, quizá ya van veinte minutos de recorrido y nadie, ni siquiera un perro me ha visto. De noche todo es muy distinto. Los sonidos llegan de todas partes. Escucho, por ejemplo, el sonido de llantas pasando rápidamente por encima de vibradores (¡TRRRRR!) Creo que son los de insurgentes, esta muy lejos pero se escuchan fuertes y claros. Igual que el sonido de las torres de luz que atraviesan la calle, son de esas gigantescas y el sonido de la energía es tanto que asusta. Asusta y a la vez fascina, pero igual paso rápido porque no debe estar chido electrocutarse (a menos que seas Flash).
Después de una subida empinada llego al lugar pensado. Es un edificio abandonado frente al CCH Sur. Ha estado ahí desde que tengo uso de razón. Lo dejaron en obra negra porque el ingeniero seguramente era un imbécil y lo hizo todo mal, tan mal que desde hace años los pisos se ven sumamente doblados, curvos. Siempre he pensado que esa cosa se va a caer en cualquier momento, con cualquier temblorcito, sólo espero que no ocurra en la próxima hora.
Entrar es complicado, hay una reja, y no es que sea muy difícil de saltar, pero el esténcil me estorba mucho y no hallo manera de pasarlo sin maltratarlo. Logro cruzar con dificultades justo a tiempo para evitar la primera patrulla de vigilancia que veo. Tuve que cruzar a unos metros del edificio y atravesar un lote baldío lleno de “malas mujeres” (Esas hierbas que queman como putos sopletes con solo rozarlas, Ortigas creo que es su nombre real) Me quemé, dos veces, pero ya en el lugar sólo es cosa de desempacar y ordenar todo.
Agito la lata blanca y pongo una capa grande para fondear, y hasta que termino y me mareo un poco, me doy cuenta de que otra vez olvide la mascarilla, y esta vez es más peligroso, porque el lugar es una columna a un bueno metro y medio de altura, no mucho, pero abajo hay rocas y botellas y si quieren que les diga la verdad, no me encanta la idea de caerme de ningún lado. Todo se vuelve un poco sistemático, mi cerebro se tiene que poner en modalidad de “concéntrate en lo que haces, hazlo por pasos y ¡No te caigas!”. Sacar la mica- pegar la mica- esconderse del auto que viene (pasó rápido e iba en su pedo)- Agitar negro- echar un chorro- volver a esconderse (esta vez si es patrulla, siempre van muy lento y eso aterra un poco)… Y en fin, esto se repite infinidad de veces hasta que arranco la mica y veo el resultado. Después de guardar todo bajo de la plataforma y miro el dibujo desde el suelo. Luego me las veo negras de nuevo para salir con la mica intacta. Lo veo desde el otro lado de la calle por un momento y pienso en volver mañana para tomarle unas fotos con luz de día. Camino de regreso, como dije, el regreso siempre es lo mejor.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Shoplifters of the world unite

Me gustaría decir que esa es la canción que suena en mi cabeza cuando entro al Wal Mart a conseguir pinturas, pero la verdad es que mi cerebro siempre pone “Been caught stealing” de Jane’s Addiction. Es mucho más emocionante y va más acorde al mood necesario para infringir la ley.
Me gusta pensar en el acto como parte del proceso del stencil. La técnica me la enseñó un amigo, no voy a revelarla aquí por miedo a que el jefe de seguridad de los Wal Marts caiga en el sitio por accidente (¿Cuáles serían las probabilidades?). Sólo diré que “la técnica” hace que robar latas de aerosol sea como robarse un chicle.
No estoy a favor de robar, pero no me importa mayoramente cuando se trata de robar a Wal Mart, Home Mart, o algún otro corporativo gigantesco. Aclaro que me importa un rábano usar esto del robo a supermercados como mi bandera de rebeldía y espíritu anarquista. No soy de esos que se pasan azotándose por la desigualdad, la injusticia y el absurdo del sistema capitalista actual.
-“El sistema, ¡Es el maldito sistema camarada!”-dicen muchos por ahí (tal vez no todos digan “camarada”, pero ya saben de quienes hablo). Por lo que a mi respecta el sistema ya estaba ahí cuando nací, y estará ahí el día en que muera, no hay nada que pueda hacer al respecto, y fusilarme las frases de Noam Chomsky en cada una de mis conversaciones no va a hacer ninguna jodida diferencia.
Podría decir jaladas como que el robo es más como un ritual, un deporte urbano de alto riesgo. La verdad es que sólo disfruto hacerlo, libera adrenalina y hace que me sienta más despabilado al cruzar las puertas de salida sin hacer sonar los detectores. Caminar y no escuchar ese chirrido odioso y delator de las salidas es un alivio bastante sabroso.
-It’s mine. ¡Mine all mine! -el radio de mi cerebro sigue sonando, tal vez son principios de esquizofrenia.
No hay forma de que alguien me haga sentir culpable por hacer esto, ni hablandome de ética y valores, ni de ninguna otra forma. Es un crimen que no afecta a nadie. Cuando mucho afecta a los magnates dueños de Wal Mart, quienes quieran que sean; ¿creen que no saben que la gente mete cosas en sus bolsillos de vez en cuando? Wal Mart tiene perdidas millonarias cada año por pequeños robos: un niñito en Canadá mete bajo su chamarra un carrito de juguete, una señora en China mete un paquete de carne en su bolsa, un oficinista en Londres se clava un pequeño desodorante. Pierden millones y lo aceptan. Lo aceptan porque a fin de cuentas mejorar su sistema de seguridad y poner un equipo SWAT en cada Wal Mart sería mil veces más caro y menos viable. Lo que pasará entonces es que el dueño de Wal Mart quizá no pueda comprar el yate-trasatlántico que tiene el dueño de Virgin o algún jeque árabe petrolero, pero bueno, la vida es una porquería ¿no?
miércoles, 3 de diciembre de 2008
martes, 2 de diciembre de 2008
James Bond a la Warhol
Antes que nada, creo que la falta de escuela y el exceso de tiempo libre van a hacer que este blog crezca y crezca; a menos que surja la oportunidad de irse a la aventura, a donde quiera que sea.Por eso no me agradan los inicios de vacaciones, siempre me aterra la visión de tantos días libres por venir. Me da miedo morir de un ataque de aburrimiento. Sin embargo, el lado positivo es que generalmente surge algo de último minuto que me libra de la monotonía de mi cuarto-celda-jaula.
Pero mientras eso no pase, seguiré mostrando curiosidades como la pared del cuarto de mi hermano menor. Resulta que hace tiempo se compró el juego de video de James Bond “From Russia with love”. Acto seguido comenzó a rentar películas de James Bond y ahora es lo que se podría llamar un “James Bond Geek”. Tiene la colección entera de películas y se sabe de memoria los gadgets, las chicas, los villanos y los planes malvados de sabotaje mundial de todas y cada una.
Creo que es algo curioso (y extraño) para alguien de trece años. Ahora no puedo evitar pensar que de grande será igualito a Sick Boy en Trainspotting. A mi la verdad nunca me llamó tanto la atención todo lo referente al 007 pero las películas se me hacen bastante divertidas, unas más que otras.
El caso es que de su último cumpleaños le decoré su cuarto de tal forma que acabó pareciendo loft de la condesa, y lo mejor es que fue sumamente económico (las pinturas fueron cortesía de Wal Mart… pero ellos no lo saben, así que no les digan). Me hace pensar que sería buena idea iniciar un negocio de decoración de interiores para jodidos.

domingo, 30 de noviembre de 2008
Fuckin Nam.

El otro día estaba en plena clase de metodología de la investigación periodística en los medios audiovisuales (es menos divertido de lo que suena) cuando de la nada me llegó una de esas regresiones de la jungla. Ya saben, esos desordenes postraumaticos
¿No les mencioné? En una de mis vidas pasadas fuí una baja de la guerra de Vietnam. En realidad mi participación en la guerra no fue nada del otro mundo, ni siquiera llegué al campamento, me caí del helicoptero en pleno vuelo, caí sobre unas rocas y agonizé durante unas horas con todos los huesos rotos y sangre; nadie en el helicoptero se dió cuenta, notaron mi ausencia hasta que pasaron lista en el campamento ¿como sé eso?... ¡No importa! La cosa es que todo eso fue un asco y en clase me vino la necesidad de dibujar esto que les quiero compartir. 

No es tan malo, en otras vidas me ha ido mejor. Después de eso, por ejemplo, reencarné en un perro playero y eso sí que fue agradable. De esta existencia tampoco me quejo... por el momento.

Sé que a todos ustedes les pareceran tonterías pero tengo un buen número de conocidos (tías paternas por lo general) que se mantenrían de lo más entretenidos con este tipo de temas, las vidas pasadas y las reencarnaciones.
LA VERDAD ESTA ALLA AFUERA.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Un superhéroe llamado Titanio y Zombies Nazis
Es fuerte como la chingada. Pega como su puta madre. Corre hecho la verga. Él es...
¡¡TITANIO!!
¡¡TITANIO!! ¿Algún productor interesado? Ese es un boceto del superhéroe chilango llamado Titanio. Mitad luchador, mitad mezcla de todos los comics de supehéroes que conozco. 
La idea de este superhéroe, que nuestro país requiere urgentemente en la actualidad, surgió en un autobús nocturno que iba rumbo a Guadalajara, hace ya unos dos añitos, creo. Fede no dejaba de chingar, así como un escuincle cualquiera; así que comencé a improvisarle sobre la marcha la historia de Titanio, un superheroe que se hace poderoso a partir de drogas sinteticas. Algo así como Popeye, pero más avanzado. No quiero soltar toda la sopa aqui, no vaya a ser que en unos años vea mi idea en posters afuera de los cines, estelarizada por Gael Garcia y Diego Luna.
Basta con que les muestre algunas imagenes para que algún productor me de varo para hacerla pelicula.
Sí, esos son los malos, noten al Zombie-luchador-SS.
Así es como se ve un SS enmascarado y encabronado.

La idea de este superhéroe, que nuestro país requiere urgentemente en la actualidad, surgió en un autobús nocturno que iba rumbo a Guadalajara, hace ya unos dos añitos, creo. Fede no dejaba de chingar, así como un escuincle cualquiera; así que comencé a improvisarle sobre la marcha la historia de Titanio, un superheroe que se hace poderoso a partir de drogas sinteticas. Algo así como Popeye, pero más avanzado. No quiero soltar toda la sopa aqui, no vaya a ser que en unos años vea mi idea en posters afuera de los cines, estelarizada por Gael Garcia y Diego Luna.
Basta con que les muestre algunas imagenes para que algún productor me de varo para hacerla pelicula.
Sí, esos son los malos, noten al Zombie-luchador-SS.
Así es como se ve un SS enmascarado y encabronado.¿Alguien interesado? Puede ser una mina de oro: Luchadores, Zombies, Nazis. Piensen en el potencial.
viernes, 7 de noviembre de 2008
GIVE UP!!
No es que sea emo pero a veces simpatizo con la gente que dice "al diablo con este mundo, todo pinta de la chingada" y toman la decisíón de, sin más ni más, irse a la verga. Dibujé dos versiones del "cubo suicida" que planeo hacer stencil pronto. La primera es más sobria y detallada, se podría decir que la segunda es más
Pop art. Aun no decido cual me gusta más.
¿Opiniones?
El arte de no ser un artista...

Ando en mis años de universidad, y en esta etapa abundan las clases de todo: Apreciación cinematográfica, análisis del discurso, geopolítica, teorías de los medios, publicidad, etc., etc. Se supone que debería de saber de todo eso, pero me confieso un verdadero estúpido que sabe un poco de todo, pero de ninguna manera lo suficiente como para entablar un debate con otra persona al respecto. No es que me importe hacerlo tampoco, a diferencia de muchos de mis compañeros que simplemente están enamorados con el sonido de su voz y creen fervientemente que todos deberíamos estarlo también.
He tomado varias clases referentes a las artes gráficas: análisis de la imagen, apreciación de la imagen, ese tipo de cosas. Actualmente tomó una de estas materias con una maestra que al parecer es una eminencia en cuanto al arte pictórico (y las artes en general) se refiere. Sus adjuntos son de la misma raza, con eso me refiero a que todos ellos (y algunos de mis compañeros también) le echan mucha crema a sus tacos. Hacen de la pintura algo tan snob y sobre analizable que le quitan toda la gracia. Frecuentemente salen con comentarios e interpretaciones de obras pictóricas que harían que el autor regresara de la tumba y les dijera “Chale”.
Me gusta dibujar, y por lo que a mi respecta, creo que es de las pocas cosas en las que soy bueno. Desde pequeño. Ser “el dibujante del salón” me trajo una cierta inmunidad en los años de primaria y secundaria… y ahora que lo pienso, también en la prepa. Obtuve el amparo de los bullys con algunas caricaturas chistosas de maestros o de otros compañeros. Sin embargo eso del dibujo no pasó de ser una curiosidad mía hasta el momento en que conocí al Senzei, el maestro, el Obi Wan del stencil. Él nunca supo que fue mi maestro pero como sea, yo aun lo considero así.
Fue ya hace cerca de dos años, mi primo vino de visita a la ciudad y yo lo alcancé por Chapultepec. Después de rolar todo el día de un lado a otro lo acompañé al lugar donde el tenía planeado pasar el fin de semana. Era la casa de un amigo suyo al que yo no conocía. Me advirtió que era un poco extraño, y vaya que no bromeaba. El Senzei era un sujeto esquelético, la piel parecía pegada a sus huesos y era como si sus ojos se le fuaran a caer de las cuencas. No me sorprendió mucho porque el primo ya me había contado en el camino que “el wey era bien yonki”, dándose picotazos con morfina y todos sus derivados.
De igual manera me contó de los stenciles, en aquel entonces ni siquiera sabía lo que la palabra significaba. Mi primo me tuvo que explicar que se trataba de una forma de dibujo que se hacia con micas y aerosol, pero ni él sabía bien a bien como funcionaba el pedo.
Fue hasta que nos instalamos en su casa que descubrí lo que era el stencil. Primero que nada debo decir que el tipo era auténticamente extraño (en aquel entonces), de por sí su apariencia ya lo hacia lucir extraterrestre, a esto hay que agregarle su paraguas que usaba como bastón y el pastor alemán que lo seguía a donde fuera sin cadena ni nada; cada rincón del departamento olía a mota o a solvente y tenía una pared tapizada con cientos de letreros de perros extraviados. De entre toda su colección nos enseño, con especial emoción, el de un loro: “¡Un loro perdido cabrón! ¡¿Quién chingados va a encontrar un loro?!
Aparte de todo eso, estaban varios stenciles. Por supuesto que ya había visto muchos antes (generalmente diciendo “libertad a los presos políticos” o “El 68 no se olvida”), pero nunca antes había visto unos así. El master se dedicaba a hacer imágenes eróticas bastante fuertes, no vulgares, sino rudas: Mamadas con lujo de detalles, vaginas en primer plano, mujeres siendo perforadas, traspasadas hasta la cabeza por escobas y… bueno, cosas por el estilo. Lo que el Senzei disfrutaba era poner estas imágenes en lugares ampliamente transitados y en los que podría ofender infinidad de buenas conciencias: “La idea wey es ponerlo en un lugar donde se haga un embotellamiento bien cabrón, como una zona escolar, y la pinche señora en su camioneta va a tener este stencil a lado y no lo va a poder ignorar, no tiene de otra”.
Recuerdo que ese mismo día regresé emocionado a mi casa pensando en las posibilidades. Le pregunté lo básico al Senzei: Materiales, el proceso a grandes rasgos. Llegué a mi cuarto y busque un acetato tamaño carta, encontré un viejo cutter de entre toda una montaña de basura y pensé en hacer algo. Vi la portada de una revista de Joy Division e hice de la cara de Ian Curtis mi primer stencil. Aun tengo guardado el resultado, era tan primitivo pero a la vez tan hermoso para mi que en ese momento decidí meterme al mundo del estencileo.
Mi segundo stencil fue uno a dos tintas. Una capa gris y una negra que decidí llamar Isolation.
Para los que aun tienen la duda: Sí, me gusta mucho Joy Division. El tercer stencil que hice fue este, bastante sencillo.
Bob Dylan.Ese fue el primer stencil que puse en un lugar público, fue una ocurrencia ponerlo en una de las mesas de mi escuela, pero eso trajo consigo más ideas y stenciles cada vez más grandes.
El caso es que desde mi encuentro con el Master, los stenciles son parte de lo que me define, supongo. Y de nuevo pienso en mi maestra y sus ayudantes “Super elevados” que han leído de atrás para adelante libros de análisis y composición y simbolismo de la imagen; y que interpretan las obras de acuerdo a lo que Freud o Jung dicen y se llenan la boca de términos difíciles de pronunciar. Mejor aún, pienso en todos los artistas de los que hablan: Dalí, Rothko, Picasso, todos los impresionistas: Cezanne, Monet, Van Gogh; quizá mis maestros tengan razón y eran sujetos que caminaban a veinte centímetros del suelo, tenían un genio obscenamente grande y cada pincelada que daban transmitía todas y cada una de las emociones humanas.
Para mi todo es más simple, dibujas porque te gusta y eres bueno, hago stenciles porque puedo y mata el aburrimiento. Es algo que sólo hago, que me satisface sin tener que explicárselo a nadie. No hay nada de elevado en ello. Eso es lo que te da el stencil, un arte que no es arte, dibujos en las paredes destinados a borrarse con el tiempo, y si te arrancan una sonrisa o un “Ah que cagado”, pues misión cumplida.
El senzei tuvo una hija y eso le cambió la vida, lo último que supe es que ahora es una persona nueva feliz por ser padre. Bien por él. Algunos amigos y yo seguimos en eso de pintar paredes, no digo que no lo tomemos con seriedad, pero en el momento en el que nos consideremos "Artistas", creo que en ese momento valemos madres...
Etiquetas:
Bob Dylan,
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